LA ESPIGA CAIDA

No sé si vosotros/as llegando a estas fechas os sentis como la espiga caida. Le ha dado bien la lluvia, el viento, el frio y el poco sol que ha salido la ha rematado. Ha aguantado erguida, esbelta, hasta la madurez y llegada esta hora claudica, pidiendo con su voz de color dorado que la liberen y le den paso para otro uso.

Yo, pasado el umbral de acceso al verano, siento como una gran carga todos los avatares del invierno y las alergias primaverales. Las tensiones pasan factura y ya sin color y con la cabeza gacha, necesito un distanciamiento de todo aquello que me ha llevado a sentirme tan fundido.

Espero volver harina, para moldear nuevos panes y alimentar renovados proyectos de vida.

Salud

 

 

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