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LOS SONIDOS DE LA NATURALEZA

Hay sonidos de la naturaleza
que al volver a oírlos te trasladan
a otros tiempos, a otras edades
a emociones concretas
a vivencias especiales.

El sonido de las hojas secas de otoño
al removerlas con suaves patadas
me llevan directo a mi niñez
al juego en el parque con otros niños
a sentir la viveza de la imaginación.

El sonido del suave crujir
de las pisadas sobre la nieve recién caída
en medio del blanco silencio
me lleva a la conmoción espiritual
a esos momentos de trance en soledad.

El sonido de las desnudas ramas
al ser mecidas por el frío viento
escuchado en el paseo de la tarde anochecida
me lleva a remover la inquietud
adormecida y el miedo
fálsamente superado.

El sonido de la pequeña cascada
del incesante fluir del agua
a la orilla del sosegado río
me lleva a rememorar esos primeros besos
esos primeros abrazos
ese dejarte caer en mi regazo
y sentir la maravillosa emoción del amor
por fin conquistado.

El sonido del canto del pajarillo
perdido entre los árboles
escondido tras las hojas
me lleva a recordar la música
de la danza de mi juventud,
enseguida tiendo a silbar
a acompañar al pajarillo cual si fuera
un alegre txistulari y a danzar
bajo la sombra de los árboles
borracho de alegría, dejándome
llevar por el repentino subidón
de las autóctonas melodías.

Los sonidos del remover de las hojas secas
de la pisada en la nieve recién caída
de las ramas mecidas por el viento
del agua en su suave fluir entre piedras
y del loco cantar del pajarillo en celo
hacen que uno cuando los vuelve a escuchar
haga el viaje de vuelta a la naturaleza
el viaje de regreso a los recuerdos
el viaje continuo a la vida.

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VOLVEREMOS (poema completo)

Mañana, tarde

y noche

todos los pensamientos

        las acciones

los sueños

son para ti

o giran en torno a ti.

Vivimos con la sensación

de estar atrapados

en un espacio

y en un tiempo,

todo nuestro devenir diario

nuestros proyectos de vida

nuestra placentera rutina

y nuestros pequeños desvaríos

se han detenido

todo queda pospuesto

hasta tu recuperación.

Volveremos

a oír las voces amigas

a abrazar a los de siempre

a disfrutar del paisaje conocido

a pasear por las calles y plazas

de nuestro pueblo

a dormir en nuestra cama

a retomar lo que dejamos

a medio hacer.

Volveremos reforzados

de este reclutamiento forzoso

de este tiempo imprevisto.

Volveremos más sabios

más fuertes mentalmente

hemos puesto a prueba nuestra entereza

nuestra paciencia y nuestro saber estar

y hemos salido enteros

casi indemnes

con secuelas de vida

cicatrices de amor

solidaridad

y compañerismo.

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CUANDO LA VIDA PIERDE SU NORMALIDAD

Cuando una persona querida, amada

se encuentra rodeada de máquinas

pinchada por varios tubos

postrada, inmóvil en un hospital

luchando contra su propio cuerpo,

¿qué sentido tiene el problema doméstico,

la dolencia menor?

Cuando ves a la persona querida, amada

vigilada día y noche

controlada cada pequeña variación

cada décima de fiebre

cada envite de dolor

¿qué sentido tiene quejarse

del sobrevivir diario?

Lo curioso, lo contradictorio

es que queremos, deseamos por él

por nosotros mismos

que la persona querida, amada

postrada, doliente y enferma

deje de estarlo

y vuelva a nuestra normalidad

para que vuelva a sentir

el problema doméstico

para que vuelva a tener

dolencias menores

para que vuelva a quejarse

del día a día

para que justifique nuestra propia

incertidumbre.

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CUANDO SOBRAN LAS PALABRAS

¿Qué se le puede decir a la persona

enferma, postrada y encerrada

sin poder moverse

si lo que quiere es salir

                 y no  puede?

 

¿Qué se le puede decir a la persona

desesperada, harta de entregar currículums

con personas a su cargo

y sin poder trabajar

si lo que necesita es cobrar

                 y no le llega?

 

¿Qué se le puede decir a la persona

que lo ha perdido todo

si ya nada le importa

si ya a nadie escucha

                 y todo le da igual?

 

¿Qué se le puede decir a la persona

 que se ha quedado sola

si su ser querido ya no volverá

si nadie lo puede sustituir

                 y nadie llena su vacío?

 

¿Qué se le puede decir, entonces

                 al enfermo, al parado

                 al arruinado, al huérfano

si todas las palabras se pierden

si cuando las escuchas suena a hueco

si ya no quieren más palabras

y ya no necesitan tus palabras?

 

Nada, no hay que decirles nada

porque sobran las palabras.

 

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LOS LAMENTOS DE LA GAVIOTA

Paseando por ese margen fronterizo que es el encuentro del final de la playa con el inicio de los acantilados, me encuentro con la Gaviota. Vive entre la tierra, el mar y el aire, entre la seguridad del apoyo, el sustento y la sensación de libertad.

Cuando posa en lo alto de la roca oteando el mar, vigilando la tierra, adquiere una estampa de altivo farero.

Cuando entra en picado al agua y saca su ración diaria o se deja mecer por las olas, rememora al viejo marinero bregado en cien mil tempestades, curtido en otras tantas calmas chichas.

Cuando vuela entre los escarpados dejándose llevar por las corrientes que van y vienen de los acantilados a la playa y sin mover las alas planea cual maestro piloto, entiendes que no solo vuela si no que disfruta.

Todo es magnífico y sublime, hasta que rompe la armonía con sus graznidos. Un estremecimiento me recorre por dentro, al llegarme por el viento los sollozos que me recuerdan a criaturas pidiendo auxilio atrapadas entre las rocas sin poder salir de allí.

Pobre Gaviota, pobre de mí, los dos aparentemente lo tenemos todo, refugio, trabajo y autonomía y los dos nos lamentamos de nuestra jaula virtual, bella estampa para los demás.

(Natxo Barberena)

gaviotas

 

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PAMPLONA POR SAN FERMÍN

Es más Iruña que nunca

se viste de blanco

se siente roja

el blanco nos iguala

el rojo nos socializa

Pamplona, vieja Iruña

en ocho días y medio

no hay quien te reconozca

la ciudad parece distinta

la gente se transforma

cantan, bailan, empujan

sin que a nadie moleste

el centro de la ciudad

está tomado

por una gran bacanal de mayores

por un gran botellón de jóvenes.

 

Pamplona por San Fermín

es un pequeño paraíso

donde la gente se siente

más personas que nunca

se abrazan, se besan

se enlazan en una danza sin fin

donde todo es risa

toda Iruña es alegría.

 

Toda Pamplona es una gran fiesta.

El toro en el encierro

simboliza el poder

a ese poder que te deja vivir

mientras no lo acorrales

mientras no lo toques

y la gente es el pueblo

que lo reta en la carrera

que lo admira desde la barrera.

Pero el trayecto es corto

y la cercanía del poder efímera

El toro en la corrida

sin embargo simboliza al pueblo

es el representante de sol

corre alegre porque piensa que es libre

se siente a salvo porque piensa que es fuerte

la alegría, el color, la denuncia

la pone sol

porque se sienten jóvenes, vitales

y el torero es el poder

es sombra

con su traje de luces, su brillo

su capote y su espada, su arma

él sabe que cuanto más corra el toro

más se cansa y antes caerá

él tiene a su disposición los medios

para herirlo y derrocarlo

hasta hacerle hincar la rodilla

hasta disfrutar con su derrota

el poder está en sombra

siempre está a la sombra

oculto y protegido en ella

mira a sol desde la nostalgia

de la juventud perdida

pero sabe que su bebida está más fría

y que su comida es más jugosa.

 

Sombra deja que sol se desfogue

porque sabe que por mucho que protesten

griten, canten o se disfracen

la faena la cierra el torero

y ellos, sombra tienen la presidencia

 

Cierre quien cierre la faena

en Pamplona por San Fermín

todo el que está tiene su hueco

todo el que viene tiene su espacio

todo el que quiere tiene su momento.

 

Iruña es una gran jarana

donde el pueblo se presta

a bailar con el poder

y donde el poder se atreve

a cantar con el pueblo.

 

Todo en San Fermín se mezcla

y se confunde

el día es el canto limpio

la danza organizada

el movimiento de padres, madres

niños y abuelos,

la noche es el griterío desafinado

el baile caótico

el ir y venir de jóvenes y mayores

en estado de perfecta embriaguez.

 (Natxo Barberena)

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LA ESPIGA CAIDA

No sé si vosotros/as llegando a estas fechas os sentis como la espiga caida. Le ha dado bien la lluvia, el viento, el frio y el poco sol que ha salido la ha rematado. Ha aguantado erguida, esbelta, hasta la madurez y llegada esta hora claudica, pidiendo con su voz de color dorado que la liberen y le den paso para otro uso.

Yo, pasado el umbral de acceso al verano, siento como una gran carga todos los avatares del invierno y las alergias primaverales. Las tensiones pasan factura y ya sin color y con la cabeza gacha, necesito un distanciamiento de todo aquello que me ha llevado a sentirme tan fundido.

Espero volver harina, para moldear nuevos panes y alimentar renovados proyectos de vida.

Salud